Celebrares (2022–2023), mi primera exposición individual, es un proyecto en el que busco yuxtaponer visualmente la celebración y la muerte. A partir de estos dos conceptos construyo, desde el autorretrato y la experiencia personal, imágenes atravesadas por el desencanto, la oscuridad y la supervivencia frente al desgaste físico y mental del cuerpo.
La piel, el encierro, el vacío, la decoración, los globos negros, el cuarto de baño, el plástico, el dolor y la sangre aparecen como elementos que conviven en ambientes coloridos, caóticos y lúgubres, generando contrastes entre lo agradable y lo incómodo, apoyados por las cualidades matéricas y simbólicas de las piezas. Para ello recurro a distintos formatos y técnicas pictóricas como el óleo, el acrílico, la acuarela, el temple y los medios mixtos, así como algunas exploraciones tridimensionales.
En una especie de exorcismo de mi cuerpo y de corporización del objeto, se celebra todo aquello que incomoda recordar. La violencia presente en estas imágenes es también la que da forma y maleabilidad a la representación de una violencia asfixiante ejercida sobre el propio cuerpo, sobre la memoria y sobre los procesos de transformación que acompañan la experiencia de habitarlo en el aislamiento.
Presentada originalmente en 2023 en la Sala de Proyectos Artísticos, Facultad de Artes Mexicali de la Universidad Autónoma de Baja California y posteriormente en la Casa de la Cultura Progreso de Mexicali, Celebrares constituyó un punto de partida dentro de mi producción artística. Algunas de las piezas que integran este proyecto continuaron exhibiéndose en exposiciones posteriores como Vestigios de un banquete y 51 Grados, estableciendo conexiones con investigaciones que siguen presentes en mi trabajo actual, particularmente en torno al cuerpo, la enfermedad, la vulnerabilidad, la infancia y los objetos que acompañan estas experiencias, temas que continúan atravesándome y transformándose constantemente dentro de mi práctica artística.
Entre las obras que conforman Celebrares, Pensé que sólo eran dos enfoques (2023) ocupa un lugar central dentro del proyecto. Reconocida con el Premio de Adquisición de la XXIV Bienal Plástica de Baja California, esta pintura reúne varias de las inquietudes que dieron forma a la serie. Aquí, el cuerpo carga simbólicamente el espacio para reflejar la relación entre afecto, vulnerabilidad y agotamiento frente a una realidad atravesada por lo digital, entrando en conflicto con una atmósfera construida desde los contrastes entre la celebración y el vacío. La composición y el título evocan la confrontación que surge al intentar comprender la complejidad de la identidad, así como la tensión constante entre la vida y la muerte. La figuración se desplaza hacia un territorio donde la carne gris contrasta con una atmósfera saturada de color, convirtiéndose en una imagen de introspección, desgaste y transformación continua.